Congruencia

¿Qué es la Congruencia?

La congruencia es esa sensación de coherencia, de veracidad, de certidumbre, de sinceridad, que nos proporciona nuestra fuerza interior, cuando todas nuestras partes internas están alineadas hacia un mismo objetivo, hacia un mismo fin, es decir, todos nuestros “yoes” están de acuerdo -al menos por una vez-, en colaborar y trabajar en equipo a nuestro favor, cosa que no siempre es fácil de conseguir, ya que todos estamos compuestos de múltiples partes, yoes o facetas de nuestro ser, que no siempre desean lo mismo. Es como ser el director de nuestra propia orquesta: no se trata de que todos los músicos toquen el mismo instrumento, sino que todos se pongan de acuerdo en la melodía a interpretar.

CongruenciaSleigh Ride

El resultado de la congruencia es el poder personal, el carisma, la energía, y es la base sobre la que se apoya el liderazgo. “Walk what you talk”, es decir, haz lo que predicas, enseña con el ejemplo. Que tus actos sean el reflejo de tus palabras. Que tu vida hable de ti por sí sola. Y ello requiere de un gran trabajo personal, de un férreo autocontrol donde no se dan más permisos que aquellos que ayuden a configurar nuestra vida como una perfecta obra de arte.

Lo contrario es lo que muy a menudo observamos a nuestro alrededor. “Lo que eres habla tan alto que no escucho lo que dices.” La incongruencia es el dominio del ego, de las justificaciones, del autosabotaje, del autoengaño.

Siempre he creído que habría que hacer un test de congruencia personal, sobre todo a los profesionales que ostentan un título que les permite influir en los demás, sin haber comprobado previamente que, en efecto, esa persona ES lo que dice su título… pero una cosa es lo que han estudiado y otra muy distinta cómo viven, cuales son sus creencias, sus valores, su misión. Veamos varios ejemplos:

Estuve en una sesión de radio con una psicóloga que estaba tan nerviosa que hasta se mordía las uñas (además de fumar como un carretero) tan sólo por el simple hecho de tener que hablar cinco minutos por la radio. En otra ocasión, otro psicólogo, éste en un programa de televisión, sudaba tanto que tuvo que cambiarse la camisa en un descanso del programa. Y qué decir de una amiga mía que fue a visitar a un sexólogo, quien al escuchar el inicio de los problemas que la aquejaban, se puso colorado como un tomate y empezó a aflojarse el cuello de la camisa, señal inequívoca de nerviosismo y de no tener resueltos sus propios problemas. Pues si este es el resultado del estudio de la psique… ¡sí que estamos apañados!

En una oportunidad, una alumna mía me pidió colaborar conmigo en el desarrollo de mis cursos. Tenía experiencia y quería participar aportando lo que ella sabía. Lo primero que le dije, igual que a otras muchas personas que me han ofrecido colaboración, fue que para trabajar conmigo tenía que dejar de fumar y de beber. El diálogo fue así mas o menos:

Ella: -¡mi vida privada no tiene nada que ver con mi vida profesional!
Yo: -me parece muy bien si lo que quieres es ser una instructora, pero ese no es mi estilo; yo quiero a mi lado sólo a maestros, es decir, personas que viven lo que predican.
Ella: -yo tengo derecho a hacer lo que quiera despues de mi trabajo.
Yo: – por supuesto, si es que te lo tomas como un trabajo, pero no lo tienes si te lo tomas como una misión. Yo no me arriesgo a que un alumno mío te vea por la noche en un bar, fumando y bebiendo, por ejemplo, cuando por la tarde le hemos estado ayudando a dejar de fumar o eliminar cualquier otra adicción. La persona que colabore conmigo ha de estar libre de cualquier adicción o dependencia y tener resueltos sus problemas personales o al menos haberlos superado sin dejar ninguna huella. Para mostrar un camino hay que haberlo recorrido primero…
Ella: -pues entonces lo tienes dificil…
Yo: -lo sé y por eso trabajo sola. Muchos tenéis un trabajo. Pocos tenemos una misión. Ahí radica la diferencia.

Como diría Gustav Mahler, “No hay más que una educación, y es el ejemplo.”

¿Qué impresión te causa un médico al que vas para que te ayude a adelgazar y ves que él pesa 100 kilos? ¿Qué opinas de un comunicador que pronuncia “preveer” y además mantiene su teléfono móvil encendido mientras da su charla? ¿Qué sensación te produce la de un entrenador que da sus cursos de “crecimiento personal”… fumando?

Una vez le pregunté a un experto amigo mío qué era lo primero que había que buscar en un profesor, a la hora de elegir un curso. Me respondió muy simplemente: “cada persona te enseñará lo que en el fondo es, independientemente de lo que sepa. Si vas a un curso con Richard Bandler, date cuenta cómo habla, cómo se comporta, cómo vive, qué hace, porque eso es lo que te va a enseñar. No hay más que verle a él y lo que hace.

Luego están los entrenadores; esos sólo te enseñarán lo que saben, lo que han aprendido, bien en cursos o en libros, y te hablarán de las técnicas y quizá las dominen a la perfección, pero tienes que escarbar detrás de esa apariciencia, preguntarle, informarte y ver cómo actúa en realidad, cómo vive, qué ejemplos pone, si son propios o ajenos… y en fin, tu sensación de congruencia te dirá si estás delante de un instructor o de un maestro. Un entrenador enseña lo que sabe. Un maestro transmite lo que es. Por eso instructores hay muchos, pero maestros hay pocos, porque para ello hay que ser muy congruente. Deja que tu inconsciente elija por ti.”

La incongruencia es también como una bomba de relojería. Conozco muchos casos de problemas y enfermedades que los médicos no atinan a diagnosticar y que son originados por la incongruencia, por una contínua lucha interior: una parte luchando contra otra, cuyo resultado se llama autodestrucción y aunque sea a medio o largo plazo, acabará por aparecer. Es como la profecía que se autocumple.

Tengo un caso muy reciente: el de un buen amigo mío que se ha pasado toda la vida predicando y manteniendo unas cosas (sus valores, sus creencias, sus verdades…) para después, en un momento de flaqueza, decidir hacer todo lo contrario. Lo peor no fue dejarnos a todos boquiabiertos. Lo peor fue que al cabo de dos años le dio una embolia cerebral.

En PNL hay varios ejercicios para detectar tu señal de congruencia e incongruencia, tu “luz verde” y tu “luz roja”. Nuestro inconsciente siempre nos avisa de lo que es mejor para nosotros, pero lo hace a su manera; en nosotros está aprender a descifrar sus mensajes y llegar a una alianza interna para que nuestra vida sea un contínuo fluir hacia un estado de excelencia consciente.

Inma Capo

Instituto Internacional de Programación Neurolingüística – Valencia

¿Y tú qué opinas? Coméntanos en el foro qué piensas acerca de la Congruencia.

Inma Capo es la directora y coordinadora de The International Institute of Neurolingüistic Programming. Investigadora del campo del desarrollo mental y de las culturas orientales. Formó parte del Comité de Calidad de IBM en España y Francia.
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1 Comment

  1. Walter Alfredo Beltràn

    Me parece, excelente. Soy pastor y en este mes de agosto de 2013, estamos desarrollando el tema de la congruencia. Este pequeño pero sustancioso informe, me ha ayudado.

    Si hay mas material me gustaria leerlo, para aprender y mejorar mi vida

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